Redacción de RiojaLibre
Ya no es ‘Ella’, ya no es ‘La Jefa’. La estrepitosa derrota del Domingo, como colorario de las pésimas decisiones tomadas durante los primeros dos años de Gestión, llevaron a Ine´s Brizuela y Doria a una inevitable crisis de lideraazgo. Le pasó a Alberto Paredes Urquiza luego de la dura derrota de Octubre de 2019, y le pasa ahora a Inés: la pérdida de poder, autoridad y liderazgo se hace imposible de disimular ante semejante revés de las urnas.
La Intendenta lo sabía, pero quizás no esperó que se diera tan pronto: el Martes, a 48 hs de la elección, el Diputado Gustavo Galván pateó el tablero: «no estoy de acuerdo con las medidas extremas que se toman para el reclamo». El legislador no solo apuntó contra el ‘acampe’ que encabezan la Intendenta y hermano Guillermo, sino que mientras Julio e Inés se negaban a aceptar el rotundo triunfo del PJ, Galván aseguró: «el resultado fue contundente, las urnas hablaron, fue un contundente triunfo del oficialismo provincial».
Ayer Jueves, a cuatro días de los comicios, quien rompió el silencio fue la hasta ahora Secretaria de Gobierno Municipal, y desde el Miércoles Diputada Provincial. «Evidentemente hubo una estrategia de comunicación equivocada», disparó y luego argumentó la derrota con un golpe de Knock Out a la Intendenta: «la gente votó Gestión».
Por su parte, según trasciende en los pasillos del Municipio, el Viceintendente ya no acata ninguna directiva de la Jefa Comunal. Se debatió el Domingo por la noche cuáles eran los pasos a seguir, y todos -con la Intendenta a la cabeza- coincidieron en que ‘había que bajar los deciveles’ y retomar el diálogo con el Gobernador para garantizar gobernabilidad hasta 2023.
A la mañana siguiente, Guillermo Galván ‘hizo la suya’: convocó a los trabajadores PEM a la Plaz 25 de Mayo, para aumentar aún más el nivel de violencia que se venía sosteniendo antes de las elecciones. Para no perder la poca autoridad que le queda, Inés Brizuela y Doria se vio obligada -a pesar de no querer- a hacerse presente en la marcha a intenter poner ‘paños fríos’. Los trabajadores no la escucharon.
En el Municipio todos se echan culpas. Todos miran de reojo a la Intendenta. Todos saben la Intendenta ya no manda, y buscan ‘salvar la ropa’ haciendo su propio camino.

