Redacción de RiojaLibre
En las PASO de Agosto de 2013 el peronismo sufre la primera derrota en la historia de La Rioja. El máximo responsable de semejante fracaso -Luis Beder Herrera- debía hacer algo para intentar cambiar el escenario: la gran solución fue incorporar a su Gabinete a caudillos departamentales que tenían un importante caudal de poder en sus Departamentos.
Los dos ‘elegidos’ ocuparon los lugares de los protagonistas de la derrota electoral (Tere Madera y Felipe Álvarez): el 3 de Diciembre de 2013 Marcelo Del Moral asumió en Desarrollo Social; 17 días después, Claudio Saúl arribaría para ocupar el cargo más político del Gabinete, Ministro de Gobierno y Seguridad.
«Venite Kito, te hacés conocido en toda la Provincia en el Gabinete y conseguís la popularidad que te hace falta para ser candidato en 2015», fueron las palabras que habría utilizado Beder para convencer a Saúl. No fue muy distinta la estrategia para seducir a Del Moral, aunque el de Castro Barros fue más fácil de persuadir.
Con el diario del lunes, debemos reconocer que una parte de lo que prometió el Gobernador se cumplió: obtuvieron más popularidad. Lo que el Dr no les avisó es que dicha popularidad fue totalmente negativa. Tanto Saúl como Del Moral tienen imágenes altamente negativas que prácticamente los obligan a olvidarse de sus sueños electorales para este año.
Del Moral ya se fue, con el rabo entre las patas, rogando al Gobernador que ‘por lo menos’ le devuelva la Intendencia de Castro Barros. De su paso por el Gabinete solo se recuerda la feroz pelea -con golpes de puños incluidos- cuando Saúl le negó alimentos e insumos para un Comedor que pertenecía a su área. Además, siempre estuvo bajo la sombra de Tere Madera: la Diputada Nacional nunca perdió el control de los planes Argentina Trabaja, principal ‘arma política’ del Ministerio.
Por su parte, Saúl está en la cuerda flojo y su renuncia es inminente. Su andar por el Gabinete no es mejor que el de su acérrimo enemigo Del Moral: carga con varias muertes sobre sus espaldas y una sensación de inseguridad nunca antes vista en La Rioja. Tampoco cumplió en el ámbito estrictamente político: fracasó al intentar acercar al Gobernador con el Intendente capitalino.
Cuando llegaron al Gabinete, ambos tenían un poder consolidado en su Departamento y soñaban con Provincializar su figura. Hoy se van vapuleados, golpeados y cuestionados por la sociedad en su conjunto; con el agravante de correr el riesgo de perder el poder en Castro Barros y Chepes.
Hubo una época donde Beder Herrera era un estadista que ‘todo lo tocaba lo convertía en oro’. Todo parece haber cambiado: hoy toca oro y lo convierte en barro.

