UN DOLOR Y UNA HERIDA QUE NUNCA SE CIERRA
MIS PADRES ME MANDARON A APRENDER A JUGAR AL FUTBOL, Y TERMINE ABUSADO Y VIOLADO, TENIA 12 AÑOS, HOY TENGO 21 AÑOS Y MARCADO PARA TODA LA VIDA. QUIERO CONTAR MI HISTORIA.
Hace unos días cuando veo un juez que reduce la pena a un violador, todo el pasado volvió a mi mente, y no me deja dormir.
Tengo 21 años, nací en Clorinda, provincia de Formosa, en mi caso, no fue solo un violador fueron dos, un importante jugador de futbol y su asistente.
Fueron condenados, pero lo triste de todo, es que el jugador, como era una figura pública en ese entonces, su pena fue de cinco meses. Los primeros cuatro estuvo internado en una clínica, el otro mes con arresto domiciliario, pero como tenía plata pagó un fianza y quedó libre.
El otro estuvo preso un año y yo acá marcado para toda la vida. Nunca voy a olvidar lo que me dijo mi psicóloga: “En cualquier situación donde hubo cualquier tipo de abuso sexual o maltrato Marquitos, afecta emocional y psicológicamente alguien indefectiblemente y para toda la vida. Depende de la capacidad de cada uno de superar la situación esto se llama, capacidad de residencia. Queda para siempre una herida y un dolor permanente.
QUIERO CONTAR MI HISTORIA, sé que muchos chicos estarán pasando lo que yo viví con mis 12 años, lo pude contar a mis padres que me creyeron pero mi ciudad me dio vuelta la cara.

