Al día siguiente, el FMI lanzó un crédito de 127 millones de dólares para la junta militar presidida por el dictador Jorge Rafael Videla.
La conversación transcrita figura en uno de los 4.700 documentos del Departamento de Estado estadounidense desclasificados en 2002 bajo la ley de libertad de información por un pedido del Archivo Nacional de Seguridad, una ONG estadounidense dedicada a estudiar la información desclasificada.
Se trata de una de las primeras evidencias del apoyo explícito del Gobierno estadounidense al golpe militar.
Meses después, cuando las denuncias por las graves violaciones de derechos humanos cometidas en Argentina eran ya imposibles de ocultar, Kissinger reafirmó su respaldo a los militares. «Entendemos que están en un periodo difícil. Es un tiempo complicado, en el que las actividades políticas, criminales y terroristas tienden a mezclarse sin ninguna separación clara. Entendemos que deben establecer autoridad”, le espetó al entonces canciller de la junta militar argentina, César Guzzetti, el 7 de octubre de 1976, en un encuentro en el hotel neoyorquino Waldorf Astoria.
Durante el encuentro, Guzzetti relató que el principal problema de Argentina era “el terrorismo” y necesitaban restablecer la seguridad interna en el país.
“Si hay cosas que tienen que hacer, háganlas rápido. Pero deben volver rápidamente a los procedimientos normales”, agregó el estadounidense, quien apuntó que Estados Unidos no podía hacer mucho en “el frente terrorista”, pero sí en el campo económico.
La luz verde de Kissinger a la despiadada represión en Argentina, que dejó un saldo de 30.000 desaparecidos, contrastaba con los mensajes en público del Departamento de Estado, que pedía respeto por los derechos humanos.
Los documentos «no dejan la menor duda de que había una posición ambivalente, dos líneas: la oficial y la que mantenían en reserva, como fue el mensaje de Kissinger a los militares argentinos», dice Carlos Osorio, director del proyecto del Cono Sur del Archivo Nacional de Seguridad.
Osorio subraya el giro en la diplomacia estadounidense a partir de 1977, cuando Jimmy Carter reemplaza a Gerald Ford en la Presidencia estadounidense y llega Patricia Derian a la Secretaría de Derechos Humanos.
En su visita a Buenos Aires, en agosto de 1977, Derian se plantó ante el almirante Emilio Eduardo Massera en su encuentro en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), convertida en el mayor centro clandestino de detención de la dictadura.
«Es posible que mientras nosotros estamos hablando, en el piso de abajo se esté torturando a alguien», le dijo Derian ante las constantes negativas de Massera a las acusaciones de torturas, según declaró la exfuncionaria estadounidense en el Juicio a las Juntas en 1985.
En pocos meses, la embajada estadounidense se abrió a las víctimas, que hicieron colas interminables para denunciar la desaparición de sus seres queridos.
“Para 1979 las violaciones de derechos humanos habían caído de forma dramática, había menos de una docena al mes”, indica el experto.
El conocimiento de Estados Unidos no se limitó a los entresijos de la dictadura argentina, sino que se extendió al de los regímenes vecinos y al sistema de coordinación represiva que pusieron en marcha en 1975, conocido como Plan Cóndor, tal y como se desprende de los documentos desclasificados años antes en relación con la dictadura chilena.
“El Gobierno estadounidense tenía información de lo que ocurría en la región”, afirma Diego Morales, director del área de Litigio y Defensa Legal del Centro de Estudios Legales y Sociales.
“La información desclasificada nos hizo entender mucho mejor como fue el plan represivo entre las distintas juntas militares para llevar adelante el plan sistemático de intercambio de información y de prisioneros”, continúa.
El Plan Cóndor tuvo como víctimas a militantes políticos, sociales, sindicales o estudiantiles de nacionalidad argentina, uruguaya, chilena, paraguaya, boliviana y brasileña.
Meses antes del golpe en Argentina, los documentos desclasificados muestran que Kissinger solicitó aumentar los créditos para la compra de armamento militar de 34 a 50 millones de millones de dólares para el año 1977 con el objetivo de “adaptarse al plan de modernización de las fuerzas armadas y mantener las relaciones con un país en el que los militares tienen cada vez más responsabilidad en el Gobierno”.
La documentación brindó importantes pruebas para los juicios de lesa humanidad abiertos en Argentina, entre ellos los del Plan Cóndor, uno finalizado y el otro actualmente en trámite por la desaparición forzada de 106 personas.
“Los documentos se presentaron como dato de contexto en el juicio. Nos interesaba mostrar que había un plan coordinado por parte de varias dictaduras”, afirma Morales.
Los investigadores esperan ansiosos la desclasificación de archivos militares y de inteligencia anunciados por el presidente estadounidense, Barack Obama, la semana pasada, días antes de aterrizar en Buenos Aires.
Según Osorio, los datos que se conocen hasta el momento ofrecen información muy valiosa sobre las violaciones de derechos humanos cometidas, pero falta por conocer “cuáles fueron las decisiones políticas de Estados Unidos, cuál fue la política de Estado respecto a la dictadura”.
Las organizaciones de derechos humanos argentinas, disconformes con la coincidencia de la visita de Obama con el 40 aniversario de la toma de poder de los militares, aplaudieron la decisión presidencial.
“Anhelamos que permita echar luz sobre el destino de nuestros detenidos desaparecidos”, señaló en un comunicado Abuelas de Plaza de Mayo, cuya búsqueda infatigable ha permitido dar con el paradero de 119 nietos, de los cerca de 500 que fueron apropiados durante la dictadura.
La agrupación también expresó su deseo de que la visita de Obama aporte su grano de arena a que «Nunca Más haya terrorismo de Estado» en el país.
Barack Obama ya está en la Argentina y se reúne con Macri
El Air Force One presidencial aterrizó en la Capital Federal esta madrugada y se activó un mega operativo de seguridad de más de 1000 efectivos policiales. Este miércoles se reunirá con Macri en su primera actividad oficial en el país y firmará acuerdos de cooperación. El jueves asistirá a un acto por las víctimas de la dictadura.
Relanzar las relaciones bilaterales que estuvieron dañadas durante el kirchnerismo, avanzar hacia acuerdos de seguridad y lucha contra el narcotráfico y establecer una agenda comercial común. Con estas premisas se dará hoy el encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par argentino, Mauricio Macri, en la Casa Rosada.
El presidente norteamericano arribaba a la madrugada a Buenos Aires en el Boeing 747 Air Force One junto con su esposa, Michelle, sus dos hijas y una comitiva de más de 850 personas. Desde hoy a las 10.30 y hasta mañana al mediodía Obama se dispone a encarar una visita oficial al país, que contemplará el encuentro con Macri, una visita a la Catedral, un encuentro con jóvenes emprendedores y con empresarios y un homenaje en el Parque de la Memoria a las víctimas de la dictadura militar a 40 años del golpe.
Obama llegará en medio de una conmoción mundial por los atentados terroristas que ocurrieron ayer en Bruselas y sacudieron al mundo. Por este motivo, la seguridad del presidente norteamericano y las fuerzas de seguridad argentinas decidieron redoblar los controles en todos los lugares donde estará Obama, es decir, tanto en Buenos Aires como en Bariloche.
No estaba prevista hasta anoche una reunión del presidente de Estados Unidos con las autoridades de la AMIA para dialogar sobre la lucha contra el terrorismo mundial, aunque fuentes de la Casa Rosada dijeron a LA NACION que la secretaria de Estado para América latina, Roberta Jacobson, se reunirá en la mutual judía mañana precisamente para intercambiar opiniones sobre el avance del terrorismo y la causa judicial por el ataque que sufrió la AMIA en 1994.
Click Aqui En el Gobierno hay fuerte expectativa ante la visita de Obama ya que la última vez que estuvo un presidente norteamericano fue en 2005, cuando George W. Bush participó de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata y Néstor Kirchner lo cruzó duramente con Hugo Chávez por el proyecto de libre comercio para la región (ALCA) que traía bajo el brazo. Este cortociuito con Estados Unidos permaneció en los dos mandatos de Cristina Kirchner. Ahora los tiempos cambiaron, y con la llegada de Macri, la Casa Rosada confía en mejorar sustancialmente el vínculo con Washington.
La canciller Susana Malcorra dijo que el gesto del viaje del presidente Obama a la Argentina “es muy importante para nosotros porque muestra el interés y la prioridad que la administración de Estados Unidos ha puesto en la gestión del presidente Macri”. De hecho, la fecha de la visita resultó toda una sorpresa para el Presidente ya que no se esperaba que fuera tan pronto y mucho menos luego del histórico viaje a Cuba.
El encuentro de Macri y Obama comenzará hoy a las 10.30. Ambos mandatarios tendrán una reunión a solas en el despacho presidencial y luego se sumarán los ministros para la firma de los acuerdos bilaterales que se darán en materia de seguridad, infraestructura, energía, comercio y ciencia y tecnología (ver aparte). El embajador argentino ante Estados Unidos, Martín Lousteau, dijo que se acordará un esquema para agilizar el trámite de visas para los argentinos que viajen a Estados Unidos pero no será el Visa Waiver.
Se estima que hacia las 13 Macri y Obama brinden una conferencia de prensa conjunta en el Salón Blanco. Luego el presidente norteamericano se trasladará a pie hasta la Catedral metropolitana. Allí se espera que Obama rinda un tributo al general José de San Martín y que haya un gesto de agradecimiento al papa Francisco por sus gestiones por la recomposición de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Este mensaje se mantiene en reserva.
Por la tarde, Obama irá a la Usina del Arte, en La Boca, donde se reunirá con jóvenes emprendedores y luego estará en el predio de la Rural para sumarse al encuentro de más de 1000 empresarios que organizó la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina. Hacia las 20.30 Macri le ofrecerá una cena de honor a Obama en el Centro Cultural Kirchner con 500 invitados. Mañana ambos presidentes harán un acto en el Parque de la Memoria con la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, para conmemorar el 40° aniversario del golpe militar. Desde allí Obama partirá a Bariloche para descansar con su familia y por la noche regresará a Washington.
Reclaman que cancele el viaje a la Argentina
Los candidatos presidenciales del Partido Republicano de Estados Unidos le exigieron ayer al presidente, Barack Obama, que suspenda su gira por Cuba y la Argentina y regrese al país o viaje a Bruselas. Obama desestimó el reclamo, al afirmar que “la premisa del terrorismo es intentar perturbar la vida de la gente”.
Obama abrió su histórico discurso en La Habana ofreciendo sus condolencias al pueblo belga, y prometiendo todo su apoyo al primer ministro, Charles Michel, para combatir el terrorismo. La Casa Blanca no modificó ni un milímetro la agenda del mandatario, que incluyó un partido de béisbol en Cuba antes de viajar a la Argentina.
Ted Cruz y John Kasich, contendientes republicanos a la presidencia, urgieron a Obama a dejar Cuba y regresar al país para ponerse al frente de la ofensiva contra el terrorismo.

