Redacción de RiojaLibre
En el 2016 Néstor Bosetti pensó que tenía la Gobernación en las manos: desde la Vicegobernación comandaba a gusto y piaccere la Legislatura, y sabiendo que Sergio Casas no podía reelegirse en 2019, construía políticamente auto denominándose el próximo Gobernador de La Rioja.
Pero el Pueblo riojano le dio la espalda: el 4 de Junio de 2017 la Lista del bosettismo sacó apenas 4.192 votos en las elecciones en Capital, perdiendo la única banca en la Cámara que ostentaba el espacio. Semejante golpe tuvo su repercusión política: el 15 de Julio de ese mismo años, los Diputados se revelaron ante el autoritarismo del Vicegobernador, y lo vaciaron de poder.
Tití insistió y se jugó la última carta en 2019, siendo candidato a Intendente. La gente le volvió a dar la espalda: Néstor Bosetti quedó cuarto.
Ahora, Bosetti usa su ‘comando político’ para intentar a volver a la escena política. La estrategia es más que clara: dividir a los riojanos en quintelistas y antiquintelistas, posicionándose como ‘representante’ de este último sector. Bosetti apuesta a la grieta, generando división y odio, teniendo como objetivo lograr que ‘el odio a Quintela’ se ubique por encima del repudio a Bosetti.
¿Qué significa esto? Bosetti sabe que no tiene la adhesión política de la ciudadanía, pero busca que el odio al oficialismo supere esa situación. Tití busca que el año que viene el elector ‘vote en contra de Quintela’, sin importar quién sea el candidato. Tití busca que la gente lo vote para castigar a Quintela, aunque el elector tenga que taparse la nariz para metes su voto en la urna.
El único camino que le queda a Tití para volver a la política es el Odio y la División. Solo si gana el odio y la división en la sociedad riojana, Bosetti tendrá posibilidades de retornar a la Política.
Como estrategia política, dejando la moral y ética de lado, podría decirse que ‘no es una mala jugada’ la de Tití. El problema es que no hay límites, no hay escrúpulos, a la hora de buscar esa división. Jugar políticamente con una Pandemia que ya se cobró más de medio millón de muertes en el mundo, más de mil muertes en Argentina, y 8 muertes en La Rioja, es inadmisible.
Fénix miente alevosamente para generar pánico y odio en el medio de una Pandemia, sabiendo que ese odio no tiene otro destino que el incumplimiento de la Cuarentena y -como consecuencia- el riesgo latente de propagar el virus entre los riojanos.
El límite entre lo político y lo personal es un espejismo para Tití y Fénix. Bosetti no entiende (o si lo hace su perversidad es abismal) que detrás de cada ataque personal que hace a un determinado funcionario, hay una familia detrás, que nada tiene que ver con el ‘odio’ que invade al ex Vicegobernador.
Bosetti hace política con el Odio y la Mentira. Y Fénix también. La Radio ya perdió completamente el rótulo de ‘medio de comunicación’ para pasar a ser un comando político. Solo basta revisar algunos de los últimos tuit de Fénix, para ver que Tití está decidido a ‘sacrificar’ su Medio de comunicación para intentar retornar a la política.


¿Ustedes se imaginan a Clarín, La Nación, Página 12 o Infobae tuitando así? Uno puede tener o no diferencias ideológicas con los medios antes mencionados, pero todos ellos respetan los parámetros básicos para ser un Medio de Comunicación. Fénix ya no. Bosetti ‘se apropió’ del Twitter de la Radio para hacerlo personal, para expandir el odio y la división que tanto pregona.
Radio Fénix ya no es un medio de comunicación. Poco le importa ‘informar’ o ‘comunicar’ lo que está pasando. El único interés de Fénix es el futuro político de Bosetti.

