Redacción de RiojaLibre
Todos los fines de semana, la oposición y los medios tienen la mesa servida para ‘pegarle al Gobierno’ por su flanco más débil: Seguridad. Desde que comenzó el año, en apenas treinta días, La Rioja se conmocionó con los casos de Deolinda Torres, Gabriel Barazzutti y -ahora- los excesos/torturas en la Escuela de Policía. Se debe agregar el Papelón ocurrido en Vichigasta, donde cuatro presos se escaparon -llevándose todas las armas- y dos de ellos aún se encuentran prófugos.
Si miramos para atrás, a fines del año pasado fue el ‘Caso Torres/Cano’, Policías Patoteros en un Baile de la Mona en Chilecito y falta de pago de adicionales estuvieron entre los escándalos más dolorosos para el Gobierno. Pero siempre es la ‘inseguridad’ el lado más fácil por donde la oposición se puede hacer un festín con Casa de las Tejas.
Son innumerables los casos donde siempre la bronca e impotencia de la ciudadanía se evidencia contra la cúpula policial, pero -al no no haber cambios en la misma- se termina trasladando para más arriba. Antes, cuando había Ministro de Gobierno, ese malestar lo aglutinaba Claudio Saúl; pero, ahora el peligro es mayor, porque -sin cara visible en el Ministerio- esa bronca y malestar impacta de lleno en el Gobernador.
El Secretario de Seguridad Luis Angulo y el Jefe de Policía Luis Paéz son figuras híper criticadas, con rechazo generalizado, pero continúan en sus cargos. El repudio no es solo de la ciudadanía, incluso dentro de la fuerza cada vez son más las voces críticas a la Cúpula. Incluso, varios posibles reemplazos de Saúl habrían esgrimido que mientras ‘Seguridad’ esté bajo el ala de Gobierno (con esas autoridades), el Ministerio de Gobierno sería una picadora de carne.
Ante los reiterados bochornos y escándalos que deben enfrentar Paéz y Angulo, ambos aseguran públicamente que sus renuncias están a disposición. Pero no hay voluntad de ‘dejar el sillón’, sino solo de calmar las aguas para ‘pasar el bordo’ hasta el próximo escándalo.
La ciudadanía riojana está harta de la inseguridad. Los riojanos están cansados de los abusos y excesos por parte de la fuerza policial. La sociedad exige un cambio en la cúpula policial, y si su demanda no es satisfecha; la bronca inevitablemente se trasladará hacia ‘más arriba’.

