Redacción de RiojaLibre
Este mismo tuit, antes del #4J, hubiese provocado un cimbronazo en la política riojana. El Vicegobernador comunicando públicamente que ‘evalúa como seguir’: ¿se va del Gobierno? ¿Deja el oficialismo provincial? ¿Se junta con Paredes Urquiza? Serían solo algunas de las tantas preguntas que habrían invadido los medios.
Sin embargo, el Vice tuiteó lo siguiente y NO PASÓ NADA:

Hoy el Vicegoberador se encuentra aislado y sin rumbo. El dolor de saber que ya no ‘mueve el amperímetro’, como si lo hacía antes del #4J, radica en que él solito se contó las costillas. Con 4.192 votos ningún espacio puede tener aspiraciones ni ambiciones serias. Antes del #4J este tuit hubiese atemorizado a varios sectores que piensan en la Intendencia 2019, temiendo una posible dupla Bosetti-Lupa como competencia; pero después del #4J: ¿cómo temerle a 4.192 votos?.
Cuando un dirigente y/o espacio decide ‘contarse las costillas’, queda expuesto terminar con las apariencias y determinar numericamente cuántos seguidores reales ostenta. Cuando la cifra es categóricamente pobre, la debilidad es inevitable.

