Redacción de RiojaLibre
Si nos guiamos estrictamente por los números, el gran ganador de la Sesión de ayer fue el ex Gobernador Luis Beder Herrera. Tras el desaire de Felipe Álvarez la semana pasada, Beder quería saciar su ‘sed de venganza’ y el Empréstito fue solo ‘una excusa’ para demostrar su poder. Un solo teléfono bastó para volcar la votación: los tres concejales que se decían ‘ultra paredistas’ (Larrain, Córdoba y Madera) votaron en contra de Felipe y Paredes Urquiza.
Igualmente, por ahora, desde el bederismo marcan una diferencia entre APU y Felipe. Aseguran que fue un ‘freno’ al Viceintendente, pero pretenden que la relación con el Intendente siga intacta. «La verdad es que tengo la esperanza permanente de conciliar las partes. Ésto pasa por un tema político, no se soluciona endeudándose más«, destacó Raúl Larraín, delfín de Beder Herrera en el Concejo, tras la sesión. Inmediatamente, advirtió: «somos peronistas, estamos distanciados de Felipe Álvarez, no coincidimos en nada con lo que dijo; si el Intendente toma la misma actitud que el viceintendente puede haber un quiebre».
En cuanto al balance dentro del Municipio, decir que el Intendente fue el ‘gran perdedor’ sería una lectura totalmente errónea. Si APU hubiese temido esa ‘derrota’ no hubiera ordenado que se vote (el Proyecto podía seguir en la Comisión); fue el Intendente quien pidió que se vote ayer.
Dos puntos fundamentales argumentan la tesis de que Paredes Urquiza salió fortalecido de la sesión de ayer.
- Una vez más, la gran mayoría de la ciudadanía respaldó a Paredes Urquiza. El empréstito tenía como fin la solución a demandas que tienen los vecinos: iluminación, asfaltado, infraestructura urbana, etc. El Intendente se despega de la vieja política, del enfrentamiento inútil entre concejales o dirigentes, y se muestra trabajando y buscando soluciones. Apartado de la pelea en el recinto, el Intendente quedó como la víctima de la ‘vieja política’ que enfrenta dirigentes sin pensar en lo que realmente interesa: el bienestar de la ciudadanía.
- En el terreno estrictamente político, APU también se fortaleció: obligó a Julio Martínez y Beder Herrera a ser ‘socios’ para poder vencerlo. Incluso, los votos del quintelismo y el bosettismo se tuvieron que sumar a esa polémica sociedad. Ayer, el bederismo y el martinismo VOTARON IGUAL. La sensación de que ‘son lo mismo’ quedó sobrevolando en el aire. Mirando al futuro, el panorama es alentador para el Intendente: cuenta con 6 votos con la posibilidad de sumar dos más (PRO); es decir, aún enfrentando a la extraña sociedad Beder-Martínez (a la que se le acoplan el quintelismo y el bosettismo), podría tener mayoría en el Concejo.
Seguramente, la estrategia del Paredismo será partir el concejo en dos: lo nuevo y lo viejo. El Paredismo en la búsqueda de la renovación por un lado, y el Bederismo-Martinismo-Quintelis-Bosettismo (todos juntos) por el otro. En la calle esa batalla la ganará; habrá que ver si puede hacerlo dentro del recinto.
Hablar de perdedores sería apresurarse, pero sí está claro que el cambio de escenario que se produjo en el Concejo perjudica notoriamente a un espacio: UCR. Con la jugada del ex Gobernador, el martinismo se vio arrinconado y optó por ser funcional a la estrategia de Beder Herrera. Les guste o no a Sebastián Cutrona y Karina Maldonado, gracias a ellos Beder se salió con la suya y le ‘mojó la oreja’ al Viceintendente.
FCR deberá discutir puertas adentro cuál será el camino a seguir: ¿se acentuará esta Sociedad con su peor enemigo? ¿Cómo harán para salir airosos de la contradicción ideológica de votar ‘en la misma sintonía’ de Beder, y en ‘sintonía contraria’ de los lineamientos del Gobierno Nacional?
La polarización APU vs Beder en el Concejo deja al martinismo encerrado en un laberinto.

