
“Clase oprimida bajo el mando de los señores feudales, la burguesía forma una asociación autónoma y armada para la defensa de sus intereses; (…) implantada la gran industria y abiertos los cauces del mercado mundial, se conquista la hegemonía política y crea el moderno Estado representativo. Hoy, el poder público viene a ser, pura y simplemente, el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”. Así definen Karl Marx y Friedrich Engels en ‘La Era del Imperio’ a la Burguesía. Pasaron más de dos siglos y La Rioja sigue siendo un ejemplo práctico de tan brillante definición.
En la semana que pasó, el RL fuimos testigos oculares de la exageración de división de clases que hay en la Provincia. Si bien se trataron de dos casos puntuales, sirven para sintetizar un escenario que predomina en La Rioja y que es reconocido por el Propio Gobernador cuando admite que “en la Provincia hay 80% de pobres”. El martes un chico de alrededor de 9 años estremeció a todos pidiendo limosna en ojotas, cuando la temperatura había descendido a los 10 grados. Las botas, camperas, tapados, bufandas y guantes abundaban por las calles céntricas, pero esta criatura dejaba sus pies al aire para conseguir unos pesos y poder comer.
Dos días después, pasando por la confitería Bonafide (junto al Cine de la Galería San Martín), observamos a un perro, muy bonito, y abrigado para protegerse contra el frío (foto). La primera impresión que se lleva uno es de ternura, pero al pensarlo en frío aparece el razonamiento social y político: ¿Cómo puede ser que un niño ande descalzo o en ojotas, y a alguien le sobre tanto dinero como para ‘calzar’ a un perro?
Para responder con coherencia política, inevitablemente tenemos que apelar a la ‘división de clases’ que tanto estudió Karl Marx: “Mientras más tiene la clase alta (burguesía), más se oprime al necesitado”. En esa sintonía se contextualizan las principales problemáticas que tiene La Rioja:
- Mientras más cobran –y ganan (por otras vías)- los funcionarios, menos cobran los empleados públicos, teniendo los sueldos más bajos del país.
- Mientras esos funcionarios (burguesía) viajan a Córdoba o Buenos Aires para tratar sus enfermedades, el riojano oprimido y pobre es sometido a un sistema de salud que vive en crisis y es totalmente inoperante.
- Mientras los burgueses le dan agua mineral a los cerdos en Chepes, los oprimidos toman agua salada o se ven humillados a ir a buscar agua potable a una canilla.
- Mientras esos cerdos tienen a sus crías con aire acondicionado, los oprimidos chepeños tienen a sus hijos en sus casas en condiciones infrahumanas o deben viajar a Capital para tenerlos.
- Mientras los pocos burgueses levantan tapias cada vez más grandes para proteger sus feudos, los oprimidos viven ante el latente peligro de ser asaltado y/o asesinado.
- Mientras los funcionarios mandan a sus hijos a estudiar a Córdoba o Buenos Aires, los oprimidos estudian en Escuelas con pérdidas de agua, paredes electrificadas y pésimas condiciones.
La Rioja está cada vez más dividida: unos pocos –cada vez más pocos- millonarios que concentran toda la riqueza que existe en la Provincia, y unos muchos –cada vez más- viven en la pobreza, padeciendo los males del Sistema. Marx explicaba que todas las sociedades disponen de riqueza, el secreto está en cómo distribuirlo. En La Rioja Bederista esa ‘distribución’ solo benefició a los que más tienen, acrecentando la brecha con los que menos tienen y eliminando –progresivamente- la clase media. ‘O sos funcionario y/o amigo del Gobierno, o sos pobre’, esa es la premisa que -repudiablemente- gana terreno en nuestra Provincia.
Cambio vs eternidad
En las próximas elecciones lo que se pone a consideración de la gente es la continuidad –o no- de este sistema que viene gobernando a la Provincia. Reducir la histórica elección que afrontaremos a nombres de candidatos sería un simplismo aborrecedor que solo tiene como meta confundir al elector. No se trata de Julio Martínez, Sergio Casas, Bordagaray, Bosetti o cualquier otro candidato; se define la continuidad –o fin- del Bederismo.
Se continúa con este régimen de Gobierno que nos provocó 80% de pobres (reconocido, cínicamente, por Luis Beder Herrera) o se pone fin, votando por el cambio. Esa es la verdadera elección que haremos los riojanos el próximo 5 de Julio: cambio o continuidad.
Por su parte, también sería erróneo afirmar que se decide quién gobernará a la Provincia durante los próximos cuatro años. No es así: el 5J está en juego –al menos- la próxima década de Gobierno. Si gana Sergio Casas, seguirá Gobernando Luis Beder Herrera. Para gobernar la Provincia no hace falta adueñarse de un espacio físico; de hecho, Beder lo hace actualmente sin pisar siquiera la Casa de Gobierno. Si gana el oficialismo, lo hará sin pisar la Residencia, trasladando definitivamente el ámbito de poder a La Finca La 6.
Una hipotética victoria del bederismo significará un espaldarazo a este sistema, continuando con este Modelo y profundizando la división de clases que comenzó. Beder Herrera volvería fortalecido en el 2019, posibilitado constitucionalmente para ejercer dos mandatos más (8 años). Es decir, si el riojano le da su voto a Sergio Casas el 5J, estará habilitando 12 años más de bederismo. Es por ello que resulta correcto advertir que en las próximas elecciones no se eligen los próximos cuatro años de Gobierno, sino que se define quien permanecerá en el poder durante la próxima década. Un triunfo de Casas habilitaría a Beder Herrera a aferrarse al poder hasta –al menos- el 2027.
Quizás el elector no tome real dimensión del carácter histórico que tendrá el 5J. No se trata de una elección más, estamos frente a un día donde se definirá la continuidad o el fin de sistema de Gobierno que comanda Luis Beder Herrera. Se pone en juego la próxima década en la Provincia.

