Redacción de RiojaLibre
Como te contamos el lunes, ya está firmado el decreto para que Matías Troncoso (menemista) asuma en la Subsecretaría de Deportes. Fue un compromiso de Beder con Menem y Bosetti lo aceptó, pero ahora Tití le ordenó a Lucas Luna no presentar la renuncia hasta que se confirme que Elio Díaz Moreno no renuncie en la legislatura, obligando a Picana Rodríguez a asumir como Diputado y abandonar la Secretaría de Deportes. ‘Un cargo sí, los dos no cedo’, es la postura de Bosetti ante Beder.
Más allá de cómo se termine definiendo esta ‘jugada’ del casismo/paredismo con Salud y Deportes, el bosettismo se alertó de que su caudal de poder dentro del Gobierno corre serio peligro. «Lo van a aislar en la gobernación y nos dejan sin nada, como le pasó a Tere Luna», confió un bosettista a RL. Sucede que ya se ‘discuten’ los cargos post salida de Beder Herrera. La cartera de Educación es un hecho que caerá en manos de la casista Griselda Herrera, a quien se le vence el mandato en el Congreso Nacional. Para que no haya inconvenientes, desde el Gobierno se hará todo lo posible para que Waltar Flores gane la intendencia en Olta y deje vacante ese lugar.
Pero el Ministerio más ansiado y que provocará el primer gran enfrentamiento es Infraestructura. En el Bosettismo hay dos nombres para cargo una vez que lo deje Bosetti: Carlos Crovara (impulsado por Beba Soria) y Ciro Montivero, preferido de Tití y con mayor consenso dentro del espacio.
Sin embargo, en el casismo ese Ministerio ya tiene nombre y apellido: Javier Tineo. Al ex Ministro de Infraestructura también se le vence el mandato (está de licencia) como Diputado Nacional y pretende retornar a la cartera con más presupuesto. En ‘off’, se asegura que Beder le prometió ese Ministerio a Tineo para que participe en el 8M, sabiendo que no tenía chances de vencer.
En el casismo aseguran que no se le puede dejar Infraestructura a Bosetti: «es el Ministerio con más presupuesto y que más sirve para hacer política, dejarlo en manos de Tití es un suicidio para Casas», argumentan.
Todavía no se largó de lleno la campaña y en el bederismo ya se vislumbran fuertes enfrentamientos por los cargos. Cuando Beder deje el poder, la casa no estará en orden.

