La mención de Caputo a la justicia social sorprendió tanto a los asistentes a la conferencia de prensa que ofreció en el microcine del Palacio de Hacienda como a las miles de personas que siguieron sus alternativas por los canales de noticias y por streaming.
Si bien esa mención está lejos de representar una discrepancia en la política económica -el anuncio de los créditos hipotecarios había sido analizado previamente en la reunión del gabinete nacional encabezada por Milei- marca un cambio abrupto en el discurso oficial, en el que la idea de justicia social se ubica en las antípodas del pensamiento libertario.
«Incompatible con el progreso»
Emtre las numerosas ocasiones en las que Milei fustigó la «aberración» de la justicia social, se destaca su discurso del 21 de febrero de 2025 en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washingon.
En esa ocasión, el primer mandatario la emprendió contra esa idea «porque si el que genera la riqueza es castigado y al que clama le dan dinero, el incentivo es quejarse y no trabajar, lo que genera un sistema de incentivos incompatibles con el progreso».
Para Milei, la justicia social tiene consecuencias negativas en la calidad de vida de la sociedad, «pero no por su daño económico, sino por el vínculo entre las personas».
«Promover una sociedad de envidiosos hace que la sociedad sea hostil, que se enfrente por una supuesta lucha de clases porque hay uno que genera la riqueza y se la roban, es como si se viviera en una guerra permanente», insistió.
«Sólo lo puede resolver el mercado»
Asimismo, aseguró que la justicia social implica una corrección por medio de «la garra del Estado».
«La caridad no es a punta de pistola, tiene que surgir naturalmente. Esto solo lo puede resolver el mercado, pero ellos (por los defensores de la justicia social) no creen en eso», manifestó.
Dos años antes, como precandidato presidencial, se presentó en el Council of the Américas asegurando que «la Justicia social un concepto aberrante porque es robarle a alguien para dárselo a otro».
Este miércoles, el grupo de «ellos» se engrosó con una incorporación inesperada, a pocos metros de la Casa Rosada.

