Redacción de RiojaLibre
Hace dos semanas, en Chepes, un policía (Luis Contreras) descubrió que su mujer lo engañaba con un joven (Danilo Heredia). Contreras emboscó a Danilo, que además era su sobrino, lo sorprendió en su hogar y lo mató a golpes y a cuchilladas. El horror no termina ahí: lo enterró atado con alambres 1,6 metros bajo tierra, haciendo un sobre piso para ocultarlo.
Luego, participó de su búsqueda, ya que -junto a su pareja (Lorena Espinoza)- intentaron hacerlo pasar por su desaparecido. La morbosidad y perversidad de Contreras no tuvo límites: habiendo matado y enterrado a Danilo, fue a la casa de su Padre y le dijo: «no te preocupes, ya va a aparecer».
Evidentemente, estamos frente a un joven desequilibrado que lo último que tendría que ser es Policía. Si así reacciona ante un imprevisto donde está involucrado su sobrino, cómo lo haría ante chepeños comunes que comenten delitos menores.
El Jueves pasado, Pedro Miguel Angel Ortiz (18 años) mató a su prima Romina Ríos, con quien mantenía una relación sentimental extra matrimonial. En una casa particular la mató a balazos. No se descarta que haya habido golpes, ya que la joven tenía quebada la tibia y peroné. Luego, la tiró en un descampado y la prendió fuego.
Si así reacciona con su prima y amante, cómo reaccionaría Pedro Ortiz con un delincuente común o sospechoso. Ortiz hacía apenas semanas que había ingresado a la fuerza policial. Cuánta perversidad, cuanta crueldad en la mente de un joven.
SON CHICOS ENFERMOS, DESEQUILIBRADOS MENTALMENTE. Y a estos jóvenes las autoridades riojanas (Angulo, Saúl y Beder) les dan armas reglamentarias para que nos maten con mayor facilidad. Hoy, los delincuentes y enfermos mentales están vestidos de azul. Cuando caminamos por la calle y vemos un Policía, en lugar de sentirnos seguros, cruzamos la calle ‘por las dudas’.
Es inconcebible que se esté atravesando esta situación de locura e inseguridad plena. Nadie manda en La Rioja, nadie cuida… Y los encargados de cuidarnos, nos matan.

