En una entrevista con Cadena 3, Forti contó este miércoles que participó de la carrera en dupla con uno de sus 11 nietos, Lihuel, de 19 años, a quien conoció de manera mucho más profunda en la aventura que emprendieron.
“Primero, me anoté sola, porque no conseguía compañera. Pero un día, cenando en familia, mi hijo les dijo a sus dos hijos: ‘¿Por qué no la acompaña uno de ustedes dos?’. Fue una sorpresa muy grande que me acompañara con esa madurez y responsabilidad. Yo mandaba el paso y él me seguía sin protestar”, relató.
“La Nona que Corre”, como la apodaron a Elisa, comentó que lo que la motiva a seguir haciendo estas “locuras” es “el orgullo que sienten sus hijos y nietos”.
“Siempre hice deportes: jugué al voley hasta los 45 años. Después, hice tenis y natación. Además, siempre les inculqué el deporte a los chicos (tiene cinco hijos, 11 nietos y un bisnieto)”, reveló.
Sobre su modo de entrenamiento, explicó con humildad: “Yo vivo en Vicente López. Todos los días voy una hora a trotar. Pero no sé cuántos kilómetros hago. A mí me interesa empezar el día cargada de energía y de buen humor. Y a eso me lo da el ruido del agua y los pájaros”.
“Voy por calles que suben y bajan. Además, uso mucho las escaleras. Pocas veces tomo el ascensor, a pesar de que vivo en un quinto piso”, agregó.
Al ser consultada acerca de su alimentación, reveló que le gusta comer frutas, verduras y alternar carne de vaca, pollo, pescado y huevo.
Dueña de un fino sentido del humor y de una exquisita historia de vida, Elisa no se amedrenta ante las dificultades (participó en El Cruce con una fisura en una costilla) y confiesa que en el running encontró “la amistad y compañerismo sinceros” que no halló en otros deportes.

