Siguiendo con el tema de la recuperación de las obras que volvieron finalmente al Museo Octavio de la Colina (MOC), hay por lo menos tres pinturas que todavía no fueran recuperadas y que se encuentran en despachos oficiales.
EN LA RIOJA PASAN COSAS (Pulso Urbano – FM Municipal) consiguió imágenes de tres de las obras que son de gran importancia y que aún no fueron devueltas. Las imágenes pueden observarse en la revista «Continente» que se editó especialmente con motivo del salón nacional que se hizo por única vez en la provincia. Sobre esos cuadros, hay uno que la semana pasada apareció de casualidad en una nota en el diario con el título «Entregan más de 100 escrituras a familias del barrio SEIPOS» (http://www.elindependiente.com.ar/papel/hoy/archivo_2014/noticias_v.asp?284452), acto que se realizó en la Residencia Oficial del Gobernador (Foto 1), a donde se ve el cuadro, detrás de una de las cabeceras de la mesa. (No el que está detrás de Paredes Urquiza, sino el que está a su izquierda).
La imagen del diario El Independiente publicada el sábado 14 de junio, muestra solo una parte del óleo «Figuras de la puna» que la revista «Continente» -que reproducimos aquí- expone en blanco y negro (foto 2). La obra fue realizada por el jujeño Medardo Pantoja (1906-1976). El artista estudió en Rosario de Santa Fe, en la Academia de Gaspary, con Antonio Berni, y luego en Buenos Aires, con Lino Enea Spilimbergo. Durante su carrera recibió diversos premios y reconocimientos.
Actualmente el MOC expone en una de sus salas la muestra «Tradición y modernidad, Diálogos para una mirada», y muchas de las obras allí expuestas estuvieron «desaparecidas» porque fueron prestadas en los ´70 y las sucesivas gestiones y funcionarios no se preocuparon por devolverlas ni tampoco respondieron a los pedidos realizados por las instituciones competentes. Esas obras fueron adquiridas por el Salón Nacional de Pintura que se realizó en La Rioja en los 50.
Lo cierto es que hace varios años comenzaron a recuperarse. Muchas de las que hoy se encuentran en manos del Museo estuvieron en despachos oficiales de organismos provinciales que no comunicaron que las tenían e incluso una de ellas estaba en la casa de un funcionario. Se trata de la obra «Barranca Yaco» de Felipe Guibourg. Un artista lo denunció y el MOC la recuperó en el 2006. Y hace un mes y medio a través de una llamada anónima la misma institución recuperó, de una playa de estacionamiento, el cuadro «Paisaje de Paraná», del rosarino Carlos Uriarte. Pero aún hay obras que no fueron devueltas. ¿Las razones? Ignorancia, indiferencia, ¿avivada?
Y si de ignorancia se trata, hay una famosa anécdota -no se sabe a esta altura si es mito o verdad- sobre una pintura de gran valor que en la época que existía el Consejo de Educación, era usada en una de las oficinas como plancha de telgopor donde el personal pinchaba los papeles de las actividades diarias.
Sobre el cuadro de Pantoja que apareció en la Residencia, la revista catálogo «Continente», decía: «El dibujo cerrado, de líneas amplias, que envuelve las figuras de la obra, así como tendencia del color a simplificarse en dilatadas superficies de tintas enteras apenas moduladas para aludir a los volúmenes, denuncian el sentido de decoración mural que parece presidir la concepción pictórica del artista. Una belleza gama cálida, dominante, se armoniza con los azules del cielo».
De las obras que todavía no se recuperaron hay otras dos cuyas imágenes reproducimos también en esta nota y que aún estarían en despachos oficiales. Se trata de «Naturaleza…» de Eugenio Daneris y «Paisaje tucumano» de Timoteo Navarro (fotos 3 y 4).
No está mal que cuadros de gran calidad sean pedidos y prestados para jerarquizar una sala o espacio oficial. Lo grave es que no lo comuniquen, no los devuelvan, no permitan que los especialistas vean en qué estado están y, sobre todo, priven al resto de la sociedad la posibilidad de apreciarlos.

