El sábado, con una reunión que lideró el Gobernador Sergio Casas en la Residencia Oficial culminó un largo camino en la búsqueda del consenso. Con la necesidad de ganar la elección se se primó el ‘consenso de la gente’ por sobre el ‘consenso de la dirigencia’, con una figura política que dio sobradas pruebas de eficiencia, gestión y lealtad demostrada a partir de lo que fueron sus decisiones políticas, tanto en el pasado como en el presente, y tanto en su función legislativa, ejecutiva y cuando le tocó decidir el destino de su propio peronismo, en el llano.
Ricardo Quintela siempre fue protagonista del poder, pero desde afuera, solo por sumar a una causa peronista, causa en la que no siempre se le dio el lugar que se mereció como referente desde hace muchos años. Hoy, desde un frente amplio que abarca a todos los protagonistas del peronismo riojano, con el lugar que cada uno debe ocupar, llegó la hora de que el Gitano lidere un diálogo abierto y sin exclusiones de los que representen una ideología peronista, nacional y popular.
En dicho diálogo se debe contar con la participación de fuerzas progresistas, sindicales y sociales para construir esa unidad inclusiva y fuerte, que se pueda imponer a una maniobra nacional, unitaria y neoliberal, representada en La Rioja por la UCR, PRO, Cambiemos, con supuestos peronistas negados a sumar por otros intereses.
Quintela acompañó, acompaña y acompañará al ‘compañero’ Sergio Casas. Quizás ningún otro dirigente dio las muestras y pruebas de lealtad que le tocó dar a Quintela: en 2015 resignó sus aspiraciones sin recibir absolutamente nada a cambio. Siendo el Intendente y líder absoluto del Departamento Capital, no integró la fórmula, no fue principal candidato a Diputado Nacional, su espacio no recibió ningún Ministerio o área de Gobierno, pero el Gitano estuvo, acompañó, y fue determinante para que el PJ venciera a FCR.
Hay visiones diversas, habrá habido errores o no, pero sin dudas al buscar un camino de necesidad y urgencia a recorrer para derrotar las aspiraciones de Macri en La Rioja, el nombre de Ricardo Quintela surgió con lógica y naturalidad, como peronista, como dirigente, como administrador, demonizado algunas veces por quiénes sabían que no había nadie más peronista que él.
A Ricardo Quintela no hace falta inventarlo, no hace falta ‘hacerlo’, constuirlo como candidato; el Gitano tiene peso propio. El Peronismo tiene candidato.
Quintela ‘sabe’ como ser Gobernador. Se viene preparando desde hace más de dos décadas para este objetivo, y -según sus propias palabras- está en ‘el momento justo para arribar a Casa de las Tejas’.
El hoy Diputado Provincial ostenta méritos sobrados para alcanzar el máximo cargo ejecutivo de la Provincia. Cuenta con una Construcción política en el territorio que ningún otro dirigente tiene, y su trayectoria política y como militante es indiscutida. Quintela no es solo ‘el candidato justicialista que más mide’, sino que se trata del dirigente político en el peronismo que mayor experiencia y antecedentes tiene para alcanzar la Gobernación.
Quintela se compromete a que si llega a la Gobernación, ningún riojano perderá su empleo en el Estado, y ningún ‘compañero’ será desplazado. No hace falta creer en sus palabras, sino revisar su paso por el Palacio Ramírez de Velasco: efectivamente, en sus 12 años como Intendente, nunca dejó sin trabajo a un Municipal, y nunca persiguió a un ‘compañero’.
Ahora, con la confirmación de su candidatura a Gobernador, Quintela intensificará la búsqueda de la Unidad, para que su Gobierno incluya a todos los riojanos El candidato del PJ tiene una preocupación mayor: el daño que dejará el Gobierno de Mauricio Macri en estos cuatro meses que quedan de Gestión, sabiendo que no será reelecto. El gran sentido humanitario del flamante candidato a la Gobernación pone el eje de lo será su gestión en solucionar tres emergencias: laboral, habitacional y alimentaria.

