En diálogo con FM Comarca 94.5 Mhz., Alejandro Ocampo aseguró que se desempeñó en el área de la biblioteca de la Universalidad Nacional de Chilecito durante 5 años y seis meses. “Muchos tienen miedo, pero la verdad está”.
Según aseveró Ocampo “todos los que trabajábamos sabíamos de presiones o persecuciones. Además de las injusticias que se vivían en la universidad. Yo por ejemplo estuve casi 6 años como contratado y nunca pasé a planta permanente, otros compañeros llevan 8 años y siguen en la misma condición. Entonces si viene la hija del rector, Samanta Caminoa que vive en Buenos Aires y sabemos que está en planta permanente te parece una injusticia”.
Además relató que “inmediatamente cuando empecé a trabajar en al UNDEC en el área de biblioteca me pidieron que le haga un seguimiento a mis compañeros de turno, porque supuestamente estaban con Pichico Moreno en contra del rector. Ante esta presión yo contesté que no era buchón de ellos y que cada uno democráticamente puede ir y militar con su postura política en cualquiera de los espacios. Pero nadie se quiere meter con la universidad y dejan que pasen estas cosas”.
El joven afirmó también que “se vieron muchas cosas. No sólo lo que me pidieron a mí, a muchos compañeros les bajaban las categorías por hablar o no estar de acuerdo con el rector. Esto es una injusticia. Además sabíamos que muchos administrativos que estaban cobrando y muy bien no trabajan ni marcan su asistencia y es más están viviendo en Buenos Aires. Son irregularidad y obvio molestan”.
Igualmente, ante el medio radial dijo que “sabíamos que nos tenían agarrados con un contrato leonino de una naturaleza de empresa y no de una institución donde no podes hacer nada, sólo laburar y no opinar porque pueden rescindirte el contrato cuando quieren”.
Comentó que “cada día se iba a trabajar y en realidad no siempre se sabía lo que se estaba cocinando por las sombras. Estaba la presión y en el último tiempo que estuve en la UNDEC se empezó a ver ciertas restricciones, como por ejemplo permanecer todo el tiempo en tu área de trabajo”, y que “todo se volvió más riguroso y se controlaba, sólo para algunos claro, la entrada y salida de tu lugar de trabajo”.
Declaró que “ante los despidos o cesantías quisimos movernos, ya que siempre habían rumores, pero nunca hubo un gremio que nos respaldara como trabajadores, mucho no se pudo hacer. En mi caso el acto administrativo estuvo bien, ya que el sumario por las reiteradas faltas venía desde el 2013. Pero estaría bueno que la misma acción se hiciera con la hija de Caminoa y a todos los ñoquis que ni siquiera viven acá y a los que van a marcar y se vuelven a su casa”.
Al culminar, Ocampo consideró: “Es bueno que como chileciteños sepamos que Caminoa no es ningún nene de mamá. Que la gente que está de acuerdo con él, está avalando lo negativo que tiene en su gestión. Te caen mal muchas actitudes, situaciones, pero si vas y lo denuncias en la Justicia sabemos que no va a pasar mucho. Es una pérdida de tiempo. Sólo espero y prefiero que mis compañeros que siguen se organicen, que armen un gremio y que de a poco lo vayan sacando”.

