Redacción de RiojaLibre
A la hora de definir las candidaturas, las encuestas mandan. Y no hay mejor encuesta que la última elección donde el espacio en cuestión tuvo participación directa. El 4 de Junio de 2017, el Vicegobernador Néstor Bosetti decidió abrirse del oficialismo y calzarse el traje de opositor para ‘seducir votos independientes’, pero el resultado no fue el esperado: logró apenas 4.192 votos que lo dejaron muy lejos de la posibilidad de renovar la banca de Diputado que ponía en juego.
Ahora, en las próximas elecciones, el Bosettismo pondrá en juego lo único que le queda: la banca del Concejo que hoy ocupa Lupa Brizuela. Si el bosettiso logra fidelizar los 4.192 votos obtenidos dos años atrás, tendrá chances concretas de retener dicha banca. Al parecer, según lo anticipan las gráficas bosettistas, será el propio Vicegobernador quien se calzará el traje de candidato:

Ahora bien, el Vicegobernador tiene un gran desafío por delante para fidelizar esos 4.192 votos. Es que luego del fracaso electoral que significó esa paupérrima cifra, el bosettismo padeció una importante fuga de dirigentes. Para lograr esos 4.192 votos Ciro Montivero, Alba Bustos y Miguel Dinópulos (solo tres casos de una extensa lista) fueron fundamentales, y hoy no están dentro de bosettismo. A esas salidas hay que sumarle la de importantes operadores políticos, como Oscar Chamía y Fede Sbíroli, hoy muy alejados del Vicegobernador.
Si por cada dirigente que se le fue, el Bosettismo resta 100 votos (familiares más dirigencia íntima propia), hoy el espacio del Vicegobernador reduciría esa cifra obtenida en 2017 a menos de 2.500 votos. Con esa cantidad de sufragios, Bosetti deberá contar voto por voto para ver si el Sistema D’hondt le permite obtener la ansiada banca.

