Este martes 8 de julio se cumplen veinticinco años de la asunción de Carlos Saúl Menem a la presidencia de la Nación, en lo que constituyó el primer traspaso democrático después de 60 años de constantes interrupciones militares.
En medio de una crisis hiperinflacionaria que proyectada según los registros de los primeros meses de 1989 sería del 4.923% , el radical Raúl Alfonsín le entregó anticipadamente la banda presidencial al gobernador riojano, quien se transformó de esa manera en el primer presidente justicialista electo tras la muerte de Perón, ocurrida 15 años antes.
De profesión abogado, su figura tomó relevancia pública en 1973, cuando fue elegido por primera vez gobernador de La Rioja, cargo que desempeñó hasta el golpe militar de 1976 y que volvió a ejercer con el retorno democrático.
La sorprendente derrota del justicialismo en los comicios de 1983 después de siete años de dictadura militar lo transformó, junto con Antonio Cafiero, en uno de los “renovadores” del movimiento peronista de cara a las elecciones nacionales de 1989.
Tras derrotar a Cafiero en las elecciones internas del PJ, Menem encabezó la candidatura presidencial por el Frente Justicialista Popular (Frejupo) en compañía de Eduardo Duhalde.
En esa época, el gobierno de Alfonsín ya estaba jaqueado entre la hiperinflación y las constantes huelgas generales impulsadas por la CGT de Saúl Ubaldini.
En ese escenario, la fórmula Menem-Duhalde triunfó en las elecciones presidenciales del 14 de mayo de 1989 con el 47,49% de los votos sobre el binomio radical representado por Eduardo Angeloz y Juan Manuel Casella, que obtuvo el 32,45% de los sufragios.
A sólo 15 días de realizados los comicios, la crisis se agudizó en todo el país: se registraron los primeros saqueos a supermercados en Rosario que luego se extendieron a las principales ciudades del país.
Tras graves enfrentamientos que dejaron un muerto, 37 heridos y 400 detenidos, Alfonsín dispuso el estado de sitio en todo el país durante 30 días.
El presidente radical, que consideraba que el proceso democrático se encontraba en peligro, decidió entonces adelantar cinco meses el traspaso del gobierno previsto para el 10 de diciembre: de ese modo, el 8 de julio de 1989 y con 59 años, Carlos Saúl Menem llegó al Sillón de Rivadavia, lugar que ocuparía durante algo más de una década.
Después de una campaña que se basó en promesa de “revolución productiva” y “salariazo”, el gobierno menemista se transformó en el instrumento que los sectores transnacionales y financieros de la economía necesitaban para modificar estructuralmente el sistema productivo nacional.

